La novena edición del Festival Internacional de Gastronomía y Vino, Morelia en Boca, estuvo nutrida de emociones desde la apertura oficial. Este año, el encuentro rindió homenaje a Mónica Patiño por su trayectoria y su ánimo constante por difundir la gastronomía mexicana. De igual manera honró la labor de Hugo Enrique D’Acosta a favor de la cultura del vino en México.
Fue durante las primeras horas del programa que los homenajeados recibieron muestras de aprecio estrechamente relacionadas con sus seres queridos. Acto que puso de manifiesto uno de los principales valores de Morelia en Boca y su íntima correspondencia con la riqueza cultural michoacana.
Pues las recetas de Michoacán constituyen prácticas ceremoniales que siguen reuniendo a las familias en torno a la mesa para disfrutar de los más variados y deliciosos platillos. Son manifestaciones de un vasto legado gastronómico, patrimonio intangible de la humanidad y sustento de la comida popular.
Destacadas cocineras tradicionales compartieron ingredientes, utensilios y técnicas milenarias que se han transmitido de generación en generación, usando en gran medida uno de los emblemas de la cocina nacional: el maíz.
El evento incluyó catas, talleres y exclusivas cenas maridaje curadas por los chefs de Morelia en Boca que se llevaron a cabo en hoteles, restaurantes y lugares emblemáticos de Morelia, como el Centro Cultural Clavijero.
Sin embargo, las experiencias fueron más allá del paladar. La importancia de conocer el origen de los productos que nos llevamos a la boca, el desperdicio de alimentos y la sustentabilidad, fueron parte del discurso.
El poder de convocatoria de tradujo en la participación de más de 25 chefs, 20 cocineras tradicionales, tres sommeliers, 40 productores locales, 150 etiquetas de vinos y destilados, y la presencia de Colima como estado invitado.
Toda una experiencia sensorial dotada de sabores, colores, aromas e historias… Ahora nuevas experiencias se encuentran en fogón de cara al 2020.








